Guerra en Ucrania

Ganadores y perdedores en la coyuntura internacional

La creciente inflación que afecta al mundo, propiciada por los efectos de la pandemia y por el bloqueo de cadenas de valor a partir de la guerra en Ucrania, no repercute de la misma manera en todos los sectores sociales de cada país. Así lo revela el reciente estudio sobre Estados Unidos publicado esta semana por el medio inglés The Guardian, donde confirma con datos precisos una hipótesis que también abarca a otros países: las principales corporaciones aumentan los precios incluso cuando sus ganancias aumentan.

Cambios de escenario a 2 meses de conflicto bélico en Ucrania

A 2 meses del conflicto militar en Ucrania se continúan revelando las implicancias geopolíticas y económicas del conflicto atravesado por un manto de incertidumbre en cuanto a su desenlace en el tiempo. Lo único evidente al momento es que la Unión Europea ha quedado entrampada en la tradicional estrategia geopolítica de Estados Unidos, que plantea la contención sobre Rusia para impedir su articulación con Europa y el desarrollo de un heartland euroasiático que diluya la influencia de la potencia norteamericana en la región. Así, el conflicto militar en Ucrania, como ejemplo, quebró la articulación entre Rusia y Alemania con la provisión de gas desde el recientemente terminado gasoducto Nord Stream 2.

Reordenamiento geopolítico, tensiones políticas y sociales

El aumento de precios de energía y alimentos presiona sobre la base de la inflación preexistente en el mundo como resultado del rebote económico pospandemia, aumentando el malestar social y las matrices de desigualdad en el Sur Global pero también en el centro mismo de las potencias occidentales. El conflicto con Ucrania ha manifestado la crisis del proyecto de inserción subordinada de la Unión Europea en la globalización liderada por EEUU.

A un mes de la guerra en Ucrania se prolonga el conflicto y los nucleamientos políticos

El balance a más de un mes del inicio de la ocupación Rusa en Ucrania manifiesta la consolidación de nuevos reacomodamientos geopolíticos marcados por el refuerzo del atlantismo de la mano de Estados Unidos y las potencias de Europa, por un lado; y por la tensión con la Federación Rusa y su despliegue obligado hacia la zona Asiática y hacia otros aliados en países emergentes que se han manifestado neutrales ante las sanciones impulsadas por occidente.